martes, 10 de julio de 2018

El Museo de Arte de las Américas (y Amigos)


Una de las últimas organizaciones en unirse a la gran familia de socios de nuestra cooperativa son los Amigos del Museo de Arte de las Américas, o FAMA, por sus siglas en inglés. FAMA es una organización sin ánimo de lucro cuyo cometido es promover el Museo a través de la obtención de donativos y el acercamiento cultural y comunitario. Uno de sus trabajos más importantes es facilitar la comunicación entre los artistas del hemisferio y la comunidad artístico-cultural. La organización de la esperada fiesta Art After Dark es a manos de FAMA, y son los donantes a la ONG los que tienen acceso a este conocido evento. Y por supuesto, cabe mencionar que los miembros de FAMA también califican para ser socios de OAS FCU.

Sin embargo, no podemos hablar de FAMA sin hablar del gran museo que justifica la ONG,
Detalle de una sala del Museo. 
y de esto se trata el artículo de hoy.

Cuando vistas el edificio principal de la OEA, esa elegante estructura a dos manzanas de la Casa Blanca, y si tienes suerte, te asomas al Salón de las Américas y desde allí se ven los jardines aztecas de la Organización, con sus cuidados setos, la fuente y la estatua de Xochipilli que guarda sobre todos ellos. Al final del todo se ve una distinguida a la par que recogida Casita –por ese nombre se la denomina dentro del entorno de la OEA- con un tejado tradicional de teja. Este edificio es la sede actual del Museo de Arte de las Américas.

El edificio en sí forma parte del complejo arquitectónico de la Unión Panamericana edificados en 1910 por los arquitectos Paul Cret y Albert Kelsey los cuales –muy acertadamente- lo diseñaron para ser una mezcla refinada de los estilos neoclásicos, colonial y mudéjar, con multitud de detalle del espíritu indígena del continente. El resultado en la Casita del Museo es un edificio luminoso, acogedor con un detallismo sutil y exquisito que es una obra de arte por sí mismo.

El día de la Asamblea Anual de la Cooperativa tuve la suerte y privilegio de obtener, junto a un grupo pequeño de conocidos, un tour personal guiado y narrado por el mismo director de la institución, don Pablo Zúñiga. Él nos contó la historia de la institución, y mucho más de las mismas piezas de arte que éste contiene.

El Museo de Arte de las Américas es el museo más antiguo de arte latino y caribeño de los
Composición Constructiva de Joaquín Torres García.
Museo de Arte de las Américas.
Estados Unidos. El primer origen de la institución vino de las manos del galerista y crítico de arte cubano José Gómez Sicre, que trabajó durante décadas en la OEA. Don José fue el fundador y primer director del Museo, fundado en 1976. Como nota curiosa, la primera donación al museo precede su establecimiento casi tres décadas, y fue un regalo de un cuadro personal a manos del artista brasileño Cándido Portinari. Con el pasar del tiempo y con donativos por artistas y filántropos, así como por la adquisición paulatina propia con un fondo especial creado en su día por la OEA, la colección privada del Museo de Arte de las Américas ha crecido hasta superar las 250 piezas propias, de las cuales muchas se pueden admirar en el museo, el jardín azteca y en los grandes museos de arte del planeta (cuando son cedidos temporalmente).

Muchas de las piezas del Museo, especialmente aquellas obtenidas bajo la dirección de Sicre reflejan el deseo de la institución –en concordancia con la misión de la OEA-de exponer arte que reflejaba la situación socio política actual en sus momentos de las distintas regiones de los países miembros de la OEA. Simultáneamente, la colección es reflejo inequívoco del maestrazgo de los artistas latinoamericanos del siglo XX en general. La coexistencia de estas características elogia el esfuerzo de Gómez Sicre, el Museo y la Organización por promover la democracia, la cultura y el arte latinos en el hemisferio.

La primera planta del museo contiene exposiciones actuales de artistas contemporáneos de
Regreso de la Feria de Cándido Portinari.
Museo de Arte de las Américas. 
gran renombre, mezcladas con aquellas de talentos prometedores. La segunda planta contiene la colección permanente, donde se pueden admirar piezas de artistas muy conocidos como Cándido Portinari, Héctor Poleo, Marcelo Brodsky o Claudia Andújar.

Los estilos representados son todos los conocidos del arte moderno y contemporáneo, y en una visita puedes admirar muestras de arte abstracto, cubista, surrealista, moderno, medios mixtos, escultura, pintura y fotografía. La exposición permanente se muestra con sencillez y esmero, y hay algo para cada gusto e interés.

El Museo abre seis días a la semana y las visitas son gratuitas. Nada más llegar queda claro que es especial, no es un museo como los demás. Como visitante asidua de museos de todo el planeta, una de las cosas que me llamó la atención del Museo de Arte de las Américas, cuando lo comparas con el trajín de la zona de museos de Washington (el Mall) es que este museo se halla, como decía el poeta, alejado del mundanal ruido, su entrada rodeada de setos y a la sombra de espesos árboles; un entorno acogedor y que da la bienvenida al visitante. Si has visitado un número razonable de museos sabrás que esto no es algo común, y para mi es algo que se agradece.

Recomiendo que contactes para obtener una visita guiada y empaparte de todo el detalle e historia que hay tras cada una de las obras, ya que es una experiencia enriquecedora y muy, muy interesante. Personalmente, hubo dos cosas con las que me quedé:

La primera es trabajo del artista argentino Marcelo Brodsky titulada Buena Memoria; se trata de una ampliación de su foto del colegio de primer año (lo que sería octavo) en
Buena Memoria de Marcelo Brodsky.
Museo de Arte de las Américas.
Buenos Aires, la cual fue tomada en 1967; en ella Brodsky describe lo que sucedió a cada uno de sus compañeros de clase en el entorno de la revolución argentina. Es una pieza fuerte, directa, y sobre todo imponente del arte como reflejo de una realidad socio histórica.

Le segunda se trata de la sala más pequeña del Museo, que el señor Zúñiga muy apropiadamente apodó la bombonera. Es una sala donde la curadora Adriana Ospina recoge piezas específicas que no pertenecen a un género específico que ayude a reunirlas con otras obras para crear una exposición temática, y tienen un algo que las hace especiales, únicas, y merecedoras de un espacio apartado propio. Me encantaría visitar esta sala periódicamente para ver, e intentar intuir, qué obras captan la atención mimosa de la curadora; me gusta mucho el arte y siempre me ha gustado intentar dilucidar el razonamiento de los curadores cuando crean exposiciones.

Para que os hagáis una idea del museo y su arte, os dejo una muestra de Google sobre una exposición curada por el Museo en conmemoración del centenario del nacimiento de su fundador en 2016. Se titula El Ojo de José Gómez Sicre.

Mi agradecimiento a Pablo Zúñiga por su visita guiada con nuestro variopinto grupo, y a Greg Svitil por proveerme las imágenes adjuntas en este artículo.